miércoles, 4 de marzo de 2015

DESDE LA BIBLIOTECA

Desde la biblioteca
En mi asiento de tapiz sangriento
no más cómodo que el suelo
observo y callo.
Miro como los años son presentes abajo
y arriba la necesidad es imperante.
Por la ventana, un dragón
actualmente piedra, por lo menos parte de él.
Cola de vómito póstumo
y en su vientre felicidad contrastada con años.


TEMPLO KHUTHULU

Imperantes aplastadores de sueños
un siniestro ente los guía
por un desagradable pasillo
un tanto frío para ser agosto.
El niño, que una vez fue soñador de vivir
ahora es soñador de soñar,
convencido, por otra parte, de la razón que guía Lucifer.
Él no conoce el sitio
porque a pesar de vivir allí
es desagradable la sensación de recordarlo una vez fumigado.
Por eso, olvida.


viernes, 6 de febrero de 2015

EL HUERTO

Una vez, cuando mis paseos matinales se alargaban hasta el crepúsculo, descubrí un huerto. Aquel huerto, carecía de sosiego, incluso parecía que las almas errantes de varios titiriteros turcos habían pasado por allí. Me pasaba horas y horas mirándolo, incluso llegué a sentir el vacío que todo huerto rinde a su amo. Un buen día, me acerqué lo suficiente para observar el color caoba de los frutos que nunca daba. Era el huerto de la nostalgia. Muchos dijeron posteriormente que ese huerto pertenecía a la diosa melancolía.
Sabía muy bien que nunca volvería por allí. El huerto dejó en mí un resquemor de tristeza que sólo con la ninfa verde podría olvidar. También es cierto que muchas noches después de conocer el secreto del huerto, aún lloraba recordando el sinfín de miedos que bajo esas polvorientas tierras se escondían. Era un sótano escondido a nuestros ojos. Era una galería de sueños y miedos que todo huerto necesita.
Poca gente acudió a su funeral. Incluso él mismo llegó tarde. Sabía, por fin, que el huerto estaba cabalgando sobre piezas imperfectas de puzzles de eternidad. Por eso, la gente abucheó a la parca cuando por un error de agendas, apareció por allí. Era por fin su hora.

jueves, 5 de febrero de 2015

AMARRADO

Yo me movía sin cuidado, aunque por fuera pareciese que estaba maniatado. Una mujer, de aspecto fúnebre, se acercó a mí con la única intención de soltar las cuerdas que mi cuerpo agarraban. Rehuí, puesto que recordé aquel gusano azul que una vez él mismo rodeó su cuerpo con unos hilos amarillentos. Seguidamente, me vino a la mente que un día se convirtió en mariposa, logrando desatar los hilos él solo.
 Disfruté, por un momento, del sollozo de aquel niño que su pelota había perdido. Cuando menos me lo esperaba –qué suerte la mía- vi acercarse a un matrimonio de cuchillos que gentilmente sus servicios prestaron. Entonces comprendí lo que el trilero de la cantina me había augurado. Comprendí, también, como si aquella fúnebre mujer me hubiese ayudado, ahora mismo no tendría como amigos a una hermosa pareja de cuchillos.
Entonces, continué mi camino, no sin antes ayudar al niño a bajar la pelota del árbol.


sábado, 31 de enero de 2015

HORDAS DE SOLEDAD

Estoy solo
No hay nadie a mi alrededor
Hay tanta gente
Que estoy solo

Mentes creen en el amor
Creen en la amistad
Creen en la desidia
Creen en el odio

No se dan cuenta
Que lo único que uno puede creer
Es que está solo
Entre helechos de creencias.


TÁRTARO

Un pétalo con forma equívoca
Se poso en mi tumba
En la noche de las brujas
Con intenciones prófugas

Y aunque no lo creas
Hay manos oscuras
Que mecen la cuna
De sueños de nostalgia.

En el jardín del averno
Los deseos son póstumos,
Mi serenidad relativa
Y las almas efímeras

Allí todo es consentido
El whisky es sagrado
Las putas son eternas
Y el miedo es atigrado


miércoles, 28 de enero de 2015

CUANDO LOS PASOS DEJAN DE SER MOVIMIENTO

Había mucha gente en aquella fiesta. Tanta que resultaba incómodo. Me excusé y mis pasos me encaminaron a una caracoleada escalera de mármol blanco. Casi por instinto subí apoyando mi mano por la barandilla que guiaba al Olimpo.  Parecía que el sonido iba disminuyendo. Puede que fuese sólo una ilusión. Pero por el momento me servía.
La puerta que yo supuse que sería la del aseo, abrióse.  Me asomé y vi que no era un lavabo, como en un principió pensé. Un horror vacui de vivencias se posó ante mí. Era una habitación grande, parecía incluso que debía sobresalir de la estructura de la casa misma. En un primer vistazo, sólo pude sacar en claro que lo que allí pasaba no era del todo normal. Unas moscas alimentaban el odio de una tortuga famélica. Unos marineros turcos bailaban al son de las palmas que un gran gorila brindaba. El camarero que en la fiesta estaba sirviendo copas, ahora era un trilero con negocios turbios con los poetas que la salida vigilaban. Un peluche un tanto anticuado sembraba sueños huérfanos con el único fin de recoger el más puro de los deseos. Supe que ese era mi sitio.
Intenté buscar la puerta para comunicar a mis amigos que no me esperasen, pero como ya me lo expresó el guiador de almas que deambulaba sobre un gran elefante, ya era demasiado tarde. Los afrodisíacos placeres del delito eran ahora mi reino.