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sábado, 7 de marzo de 2015
miércoles, 4 de marzo de 2015
LAS RATAS MENSAJERAS [Y POR LO TANTO OBSERVADORAS] CON OJOS ROJOS Y EL KELLIOAK
Las dos humildes ratas con ojos colorados, eran simples
mensajeras –aunque el sombrero de policía de una de ellas resultase cómico.
Cuando analizaban a la gente que no los miraban, sentía como una gota al caer
al suelo expandíase hasta quedar completamente exhausta. No eran las gafas que
llevaba el señor de sujetador de batuta grandes, sino más bien las filas, que, pensándolo
mejor, sólo servían para separar lo que una vez alguien inventó, digámoslo, por
casualidad.
Las ratas, con ojos rojos, siguieron su camino de
mensajeras, y por lo tanto, observadoras. El astro desde que un ser llamado Kellioak les miraba, sólo era preludio
de lo que tras estirar el largo pelo de una dulce
infanta quedaba. Los labios de color rojo sangre del Kellioak no les resultaban cómodo, ni que hablar de familiar, a
ninguna de los ojos rojos. Entonces, simplemente escuchan.
Al no entender el sencillo paso de abrazar que el Kellioak intentó,
el astro quedó para el recuerdo de lo que una vez dos ratas mensajeras y por lo
tanto observadoras, con ojos rojos
soñaron. Era tan simple como abandonar el sentido de ese camino,
tomando, cómo no, el más sencillo.
¿Por qué humilde sencillez?
Tomad, compatriotas, bebed de su manantial,
es sólo el inicio.
DESDE LA BIBLIOTECA
Desde la biblioteca
En mi asiento de tapiz sangriento
no más cómodo que el suelo
observo y callo.
Miro como los años
son presentes abajo
y arriba la necesidad
es imperante.
Por la ventana, un dragón
actualmente piedra, por lo menos parte de él.
Cola de vómito póstumo
y en su vientre felicidad contrastada con años.TEMPLO KHUTHULU
Imperantes aplastadores de sueños
un siniestro ente los guía
por un desagradable pasillo
un tanto frío para ser agosto.
El niño, que una vez fue soñador de vivir
ahora es soñador de soñar,
convencido, por otra parte, de la razón que guía Lucifer.
Él no conoce el sitio
porque a pesar de vivir allí
es desagradable la sensación de recordarlo una vez fumigado.
Por eso, olvida.viernes, 6 de febrero de 2015
EL HUERTO
Una vez, cuando mis paseos matinales se alargaban hasta el
crepúsculo, descubrí un huerto. Aquel huerto, carecía de sosiego, incluso
parecía que las almas errantes de varios titiriteros turcos habían pasado por
allí. Me pasaba horas y horas mirándolo, incluso llegué a sentir el vacío que
todo huerto rinde a su amo. Un buen día, me acerqué lo suficiente para observar
el color caoba de los frutos que nunca daba. Era el huerto de la nostalgia.
Muchos dijeron posteriormente que ese huerto pertenecía a la diosa melancolía.
Sabía muy bien que nunca volvería por allí. El huerto dejó
en mí un resquemor de tristeza que sólo con la ninfa verde podría olvidar.
También es cierto que muchas noches después de conocer el secreto del huerto, aún lloraba
recordando el sinfín de miedos que bajo esas polvorientas tierras se escondían.
Era un sótano escondido a nuestros ojos. Era una galería de sueños y miedos que
todo huerto necesita.
Poca gente acudió a su funeral. Incluso él mismo llegó
tarde. Sabía, por fin, que el huerto estaba cabalgando sobre piezas imperfectas
de puzzles de eternidad. Por eso, la gente abucheó a la parca cuando por un error
de agendas, apareció por allí. Era por fin su hora.
jueves, 5 de febrero de 2015
AMARRADO
Yo me movía sin cuidado, aunque por fuera pareciese que
estaba maniatado. Una mujer, de aspecto fúnebre, se acercó a mí con la única
intención de soltar las cuerdas que mi cuerpo agarraban. Rehuí, puesto que
recordé aquel gusano azul que una vez él mismo rodeó su cuerpo con unos hilos
amarillentos. Seguidamente, me vino a la mente que un día se convirtió en
mariposa, logrando desatar los hilos él solo.
Disfruté, por un
momento, del sollozo de aquel niño que su pelota había perdido. Cuando menos me
lo esperaba –qué suerte la mía- vi acercarse a un matrimonio de cuchillos que
gentilmente sus servicios prestaron. Entonces comprendí lo que el trilero de la
cantina me había augurado. Comprendí, también, como si aquella fúnebre mujer me
hubiese ayudado, ahora mismo no tendría como amigos a una hermosa pareja de
cuchillos.
Entonces, continué mi camino, no sin antes ayudar al niño a
bajar la pelota del árbol.sábado, 31 de enero de 2015
HORDAS DE SOLEDAD
Estoy solo
No hay nadie a mi alrededor
Hay tanta gente
Que estoy solo
Mentes creen en el amor
Creen en la amistad
Creen en la desidia
Creen en el odio
No se dan cuenta
Que lo único que uno puede creer
Es que está solo
Entre helechos de creencias.
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